Erase una vez, en un pueblo muy lejano, vivía un niño que se encontró una mochila mágica que no era muy común para él. Un día el niño encontró a un viajero en el bosque de la perdición y le comento: ¡estoy perdido, es que mi mochila mágica no tiene GPS!
El viajero tenía mocos en la nariz y tenia gingivitis por que no usaba hilo dental. Y sus dientes se le cayeron debido a la enfermedad y fue entonces que quedo más feo.
Pero luego, buscó en su mochila algo que lo ayudara.. encontró un magnifico cepillo de dientes y un tubo de pasta dental, pero como no había un río cercano donde se pudiera enjuagar la boca, así que siguió hasta que pudiera coger un poco de agua.
Recordó su mochila mágica y decidió experimentar, pidiendo así un vaso con agua y en lo que se le transformo fue en un... gran palo y pensó: ¿cómo me voy a lavar los dientes?
Pero pensó que su mochila no se equivocaba con lo que le daba, así que se puso a pensar y pensar, y pensó en una rápida solución, sacando en su mochila un gran chorro de gasolina, que fue de sabor mango y fresa, muy rico por cierto. Entonces pidió un vaso con agua natural para lavarse el pensamiento y no tener pensamientos ebrios y sueños húmedos. Cuando se hecho gasolina quedo limpio de todo pensamiento y vivió feliz con su mochila que ahora ya tenía GPS.
Moraleja:
Si quieres una solución. Debes tener cuidado ya que a su vez se puede volver un problema.
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